Los profesionales sanitarios del Sistema Valenciano de Salud tienen la consideración de autoridad pública. Cualquier insulto, amenaza, vejación o agresión al personal sanitario en la práctica de sus funciones, supondrá el ejercicio inmediato de acciones legales, incluida la vía penal contra los responsables. Las sentencias utilizadas en esta campaña corresponden a condenas reales sobre delitos cometidos contra el personal sanitario. Las imágenes y los nombres son ficticios.
Ley 10/2014 de 29 de diciembre, de la Generalitat, de Salud de la
Comunitat Valenciana [2014/11888]. Artículo 163 Decreto 159/2019 de 2 de
octubre del Consell por el que se establece las actuaciones de los
órganos de la Conselleria de Sanidad en la prevención y atención de las
agresiones a los trabajadores del sector sanitario público de la
Generalitat Valenciana.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura
que el género es un factor que crea inequidades sanitarias por sí solo y
que puede agravar las que son producto de la situación socioeconómica,
la edad, la etnia y la discapacidad, entre otras. Se estima que un 40%
de las mujeres, frente a un 30% de los hombres, acabará padeciendo una
enfermedad crónica. Además, el diagnóstico es tardío en la mujer, lo que
acarrea un mayor impacto negativo en su vida social, laboral y
económica.
Formación en perspectiva de género para profesionales de la salud Implementar programas de formación continua que sensibilicen a los profesionales de la salud sobre las diferencias de género en el ámbito sanitario y cómo abordarlas de manera adecuada.
Investigación con enfoque de género. Promover la investigación médica teniendo en cuenta las diferencias de género en la incidencia, diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades. Fomentar la participación equitativa de hombres y mujeres en ensayos clínicos para garantizar la eficacia y seguridad de tratamientos médicos para ambos géneros.
Acceso equitativo a la atención sanitaria. Garantizar que todas las personas, independientemente de su género, tengan acceso a una asistencia sanitaria de calidad, enfatizando el diagnóstico y abordaje de enfermedades donde el género incide especialmente, suponiendo una barrera para las y los pacientes.
Protocolos de atención sanitaria diferenciados. Desarrollar protocolos de atención médica que reconozcan y aborden las necesidades específicas de género, considerando factores biológicos, culturales y sociales.
Monitorización y evaluación con enfoque de género. Establecer mecanismos de monitorización y evaluación que incluyan indicadores de género para medir el impacto de las políticas y prácticas en la salud de mujeres, hombres y personas de géneros diversos.
Promoción de la salud mental desde una perspectiva de género. Desarrollar programas de promoción de la salud mental que aborden las particularidades de género, teniendo en cuenta factores como la prevalencia de trastornos mentales, las barreras de acceso a la atención y la estigmatización asociada.
Prevención y detección temprana de enfermedades con barreras de género. Establecer campañas de concientización y programas de detección temprana para enfermedades específicas donde se identifiquen barreras de género, asegurando un enfoque preventivo y una atención adecuada.
Participación activa de las mujeres en la toma de decisiones en salud. Fomentar la participación activa de las mujeres en la toma de decisiones relacionadas con la salud, tanto a nivel institucional como comunitario, para asegurar que sus voces sean escuchadas en el diseño de políticas y programas de salud.
Prevención y atención de la violencia de género. Establecer protocolos para la detección temprana y el abordaje de situaciones de violencia de género, ofreciendo apoyo psicológico y recursos necesarios.
Promoción de la salud sexual y reproductiva. Garantizar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, así como información sobre anticoncepción, maternidad, y otras cuestiones relacionadas con la salud reproductiva.
Estas medidas buscan crear un entorno de atención médica más inclusivo, sensible y equitativo, reconociendo las diferencias de género y garantizando que todas las personas reciban la atención que necesitan.
Desde que en la década de 1990, la
Dra. Bernadine Healy definió el síndrome de Yentl en relación con el
infradiagnóstico de la cardiopatía isquémica en la mujer, se ha ido
dando valor y trabajando en la idea de que “hay algo más allá del sexo” y
que el género juega un papel fundamental en la forma de enfermar de
nuestras y nuestros pacientes.
Hombres
y mujeres adoptamos roles diferentes y construimos nuestra vida en
consonancia a unos patrones culturalmente establecidos.
Las
y los médicos especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria,
trabajando con vistas a la calle, somos conocedores de esta realidad y
trabajamos para mejorarla. Gracias a la Dra. Maite Orts, representante
del Grupo de Trabajo de Atención a la Mujer de la Sociedad Valenciana de
Medicina Familiar y Comunitaria (SoVaMFiC) nos adentramos en cómo el
género tiene implicaciones en salud y enfermedad y cómo se está
trabajando en la actualidad para paliar estos déficits.
El manejo integral de la diabetes tipo 2 en pacientes de edad avanzada o frágiles requiere una evaluación completa de su condición física, funcional y mental, así como de sus comorbilidades. Es fundamental personalizar el tratamiento teniendo en cuenta las características individuales de cada paciente y su esperanza de vida. Algunos grupos terapéuticos han demostrado beneficios significativos en el manejo de comorbilidades frecuentes como enfermedades cardiovasculares y renales en esta población. Los objetivos principales del tratamiento de la diabetes en el paciente mayor debe ser preservar la calidad de vida, mantener la capacidad funcional y evitar las hipoglucemias. Los avances en la monitorización continua de glucosa ofrecen nuevas oportunidades para mejorar el manejo de la diabetes y reducir complicaciones en personas de edad avanzada. La simplificación del tratamiento antidiabético puede estar indicada en pacientes mayores con un estado de salud complejo, para reducir la carga del cuidador y evitar efectos adversos de la medicación. Es necesario realizar evaluaciones periódicas y ajustes individualizados en el tratamiento de la diabetes tipo 2 en pacientes de edad avanzada o frágiles, buscando un equilibrio entre beneficios terapéuticos y riesgos potenciales FMC. 2024;31(3):148-57.